domingo, 15 de marzo de 2009

Importancia de la lectura

La lectura forma (educa) creando hábitos de reflexión, análisis, esfuerzo, concentración... y recrea, entretiene y distrae. Una persona con hábito de lectura posee autonomía cognitiva, es decir, está preparada para aprender por sí mismo durante toda la vida. En esta época de cambios vertiginosos en la cual los conocimientos se desfasan con rapidez, es fundamental tener un hábito lector que nos garantice tener conocimientos frescos, que nos permita ser competitivos en el ámbito laboral y académico.
La lectura ayuda al desarrollo y perfeccionamiento del lenguaje. Mejora la expresión oral y escrita y hace el lenguaje más fluido. De la misma manera la lectura mejora las relaciones humanas, enriqueciendo los contactos personales pues facilita el desarrollo de las habilidades sociales al mejorar la comunicación y la comprensión de otras mentalidades al explorar el universo presentado por los diferentes autores, nos permite poseer mayor facilidad para exponer el propio pensamiento y posibilita la capacidad de pensar. En el acto de leer, se establecen conceptos, juicios y razonamientos ya que, aunque no seamos conscientes de ello, estamos dialogando constantemente con el autor y con nuestra propia cosmovisión.
La lectura es una herramienta extraordinaria de trabajo intelectual ya que promueve el desarrollo de las habilidades cognitivas fundamentales: comparar, definir, argumentar, observar, caracterizar, etc.
Podemos considerar lo señalado como los principales beneficios que obtenemos con la lectura.


¿Qué significa hacer una buena lectura?

La práctica y el hábito de lectura nos ayudan a ampliar el vocabulario, a conocer nuevos aspectos y a deducir el sentido de las palabras por el contexto. Aprendemos, a demás, a relacionar las ideas armónicamente, a comparar y contrastar puntos de vista y a valorarlas con sentido crítico. A medida que poseemos más conocimiento somos más capaces para leer y comprender.
Para realizar una buena lectura debemos tomar en cuenta los procesos intelectuales que se desarrollan (basado en: CERVERA RODRÍGUEZ, Ángel (1999) Guía para la redacción y el comentario de texto, Madrid, Espasa Calpe, p. 33 – 35.):
1.Interpretar el pensamiento que encierra cualquier texto.
2.Analizar y explicar el contenido transmitido.
3.Sintetizar ideas.
4.Establecer asociaciones y comparaciones sobre el tratamiento del tema.
5.Observar las formas empleadas para manifestar las ideas.
6.Valorar y enjuiciar las ideas expuestas.
7.Desarrollar el sentido crítico.
8.Defender, con argumentos razonados, los pensamientos propios.
9.Estimar la estética, el buen gusto y la imaginación.

No podemos olvidar que toda lectura es el transvase de la experiencia del que escribe a la del que lee. Por eso, la lectura ha de ser generalmente activa y crítica. Por ello, una vez leído y entendido un texto, son imprescindibles poner en funcionamiento unas tareas intelectivas correlativas: comprensiva, interpretativa y analítica y crítica o valorativa.

Lee: Estrategias de lectura

La concepción de la lectura


Determinar qué significa leer en una sociedad que se define como alfabetizada y qué lugar ocupa en ella este saber, cómo ha conformado y conforma tanto las relaciones sociales como el desarrollo congnitivo de los individuos son cuestiones que se hallan en constante reflexión en las escuelas.
En primer lugar debemos dejar de lado la consideración de la lectura como el simple proceso de decodificación de grafías y asumir el compromiso de revisar y actualizar nuestros conocimientos, métodos y objetivos de enseñanza; debemos proporcionar a nuestros estudiantes los medios y recursos óptimos que les faciliten un aprendizaje centrado en la comprensión; pues como nos dice Colomer. “Leer, más que un simple acto mecánico de descifrado de signos gráficos, es por encima de todo un acto de razonamiento, ya que de lo que se trata es de saber guiar una serie de razonamientos hacia la construcción de una interpretación del mensaje escrito a partir de la información que proporcionen el texto o los conocimientos del lector, y, a la vez, iniciar otra serie de razonamientos para controlar el progreso de esa interpretación de tal forma que se puedan detectar las posibles incomprensiones producidas durante la lectura”.
Concepción de la lectura (COLOMER, Teresa y CAMPS, A (1996) Enseñar a leer, enseñar a comprender, Madrid, CELESTE EDICIONES)
En la última década, a partir de los progresos realizados por varias disciplinas desde los años sesenta –con el desarrollo de la psicología cognitiva, los estudios sobre inteligencia artificial a partir de la aparición de la informática y de los avances de la lingüística textual-, es que las investigaciones sobre la lectura han dirigido su atención hacia el proceso de comprensión del texto y han efectuado un gran salto hacia delante en la descripción de la lectura. Hall (1989) sintetiza en cuatro puntos fundamentales de la investigación actual en esta área:
1.La lectura eficiente es una tarea compleja que depende de procesos perceptivos, cognitivos y lingüísticos.
2.La lectura es un proceso interactivo que no avanza en una secuencia estricta desde las unidades perceptivas básicas hasta la interpretación global de un texto. Al contrario, el lector experto deduce información de manera simultánea de varios niveles distintos, integrando a la vez información gramofónica, morfémica, semántica, sintáctica, pragmática, esquemática e interpretativa.
3.El sistema humano de procesamiento de la información es una fuerza poderosa, aunque limitada, que determina nuestra capacidad de procesamiento textual. Su limitación sugiere que los procesos de bajo nivel funcionan automáticamente y que, por lo tanto, el lector puede atender a los procesos de comprensión de alto nivel.
4.La lectura es estratégica. El lector eficiente actúa deliberadamente y supervisa constantemente su propia comprensión. Está alerta a las interrupciones de la comprensión, es selectivo en dirigir su atención a los distintos aspectos del texto y precisa progresivamente su interpretación textual.
Las consecuencias en el progreso de este campo de investigación para la enseñanza escolar deberían ser igualmente importantes, ya que enseñar a leer bajo esta perspectiva ha de ser concebido como la ayuda que los niños y niñas necesitan para adquirir las habilidades encaminadas a la interpretación de la lengua escrita. De esta definición se desprenden ya dos cambios fundamentales en el tratamiento escolar de la lectura: en primer lugar, el descifrado que tanto peso tiene aún en la escuela ha de dejar de ser identificado con la capacidad lectora para pasar a redefinir su espacio dentro del conjunto de habilidades necesarias para entender un texto. En segundo lugar, la enseñanza de la lectura, entendida como código de interpretación de la realidad, ha de extenderse a todo el currículo escolar.

Proceso de lectura